jueves, 7 de abril de 2011

Artistas Españoles Contemporáneos.

-La universalidad de los artistas Españoles Contemporáneos es cada vez mayor. Las tradiciones artisticas han sido una fuente de inspiración durante muchos siglos para la pintura. Con la llegada del S. XX la pintura española no solo se revitaliza sino que se revoluciona y todas las nuevas tecnologías y materiales se aplican a la obra, estimulan la creación de las nuevas tendencias pictóricas.
La estética del arte cambia radicalmente sus fundamentos de historicismo y sus matices rompiendo tendencias y reconduciendo la mentalidad del academicismo del S. XIX. EL instinto y la percepción tanto del color como de la formas va a alcanzar el trasfondo de nuevas ideas y conceptos “todo un revulsivo para los preceptos de los academicos”. Lo experimental unido a la creatividad enfocan la obra hacia un contenido mucho más amplio propiciando el enfoque teórico.
Los creadores de nuestro tiempo aunque tengan fuentes diversas  de inspiración nó se enmarcan solamente en el hiperrealismo o en la total abstracción del trabajo sino que su preparación teórica y práctica, su sentimiento filosófico y su agudeza intelectual hacen de la creación un medio de comunicación entre el artista y el espectador. Enfocaremos esta entrada desde el punto de vista de la creación de distintas tendencias pictoricas actuales. Nos contraeremos en la pintura como medio de expresión desde el punto de vista de artistas como: Cristóbal Toral, Antonio López, Antoni Tapies, Miquel Barceló y José Manuel Ciria
Asociaremos las nuevas tendencias con al academicismo de estos artistas. Analizaremos la revolución plástica y visual a la que nos someten la creación de sus obras y los rasgos que la definen. La revolución visual emancipada de la destreza manual, la tradición de la técnica al óleo frente al surgimiento de materiales tan elásticos como el Acrílico o material de desecho aplicado a la obra como instrumento pictórico.
En este primer ciclo del Siglo XXI donde los artistas tan diversos conviven y crean sus obras en un marco de libertad absoluta y sin barreras de espacio y tiempo podemos apreciar que el valorar la obra de arte como una tarea fácil para el creador.
El desbordamiento de los géneros artísticos tradicionales ha llevado a algunos de ellos a diversificar su trabajo como puntos grabadores y escultores en una misma obra, estas formas de expresión llegaran a una masa social a la que destinan su creación. La realidad de esta maquinaria creativa y artística se va a ver diferenciada con los artistas que aún conviven con su memoria de lo perdurable la imagen hiperrealista que sigue llegando al corazón de un público que la acepta como la contaminación de la pintura universal frente a los pintores abstractos que en su esencia aun no abandonan la realidad totalmente despojándola de toda forma o memoria de su mundo ideal y alternativo.
La expansión de las técnicas modernas determinan las nuevas condiciones de posibilidad de un juicio estético, la obra no solo se concibe para ser colgada y observada sino ser reproducida y difundida para las masas (catálogos, posters etc), como viene sucediendo durante este último siglo. Los artistas necesitan de la técnica reproductiva para multiplicar su presencia y permanencia en este mundo globalizado.
Como señala Humberto Eco en su obra la estructura ausente  El artista abstracto tiene una estructura que aunque no nos sea visible al público siempre permanece en el interior de la obra creada”.


Antoni Tàpies nace en Barcelona en 1923, en una familia burguesa, culta y catalanista, involucrada desde mediados del siglo XIX en una tradición editorial y librera que despierta muy pronto en el artista un amor por los libros y la lectura.
Esta predisposición se ve acentuada por la larga convalecencia de una enfermedad pulmonar, durante la cual inicia sus tanteos artísticos. Progresivamente Tàpies se dedica con mayor intensidad al dibujo y la pintura, y acaba dejando sus estudios de Derecho para dedicarse plenamente a su pasión. En la década de los cuarenta ya expone sus obras, que destacan en la panorámica artística del momento.
Partícipe de una sensibilidad generalizada que afecta a los artistas de ambos lados del Atlántico, a raíz de la II Guerra Mundial y del lanzamiento de la bomba atómica, Antoni Tàpies expresa muy pronto un interés por la materia, la tierra, el polvo, los átomos y las partículas, que se plasma formalmente en el uso de materiales ajenos a la expresión plástica academicista y en la experimentación de nuevas técnicas. Las pinturas matéricas forman una parte sustancial de la obra de Tàpies y constituyen un proyecto que sigue desarrollándose en la actualidad. Tàpies cree que la noción de materia debe entenderse también desde la perspectiva del misticismo medieval como magia, mimesis y alquimia. En este sentido, hay que entender el deseo del artista de que sus obras adquieran el poder de transformar nuestro interior.
Durante los años cincuenta y sesenta, Antoni Tàpies irá elaborando una serie de imágenes, generalmente extraídas de su entorno inmediato, que aparecerán en las distintas etapas de su evolución. Muchas veces, una misma imagen, además de aparecer representada de diversas formas, tendrá múltiples significaciones diferenciadas que se irán superponiendo. Su mensaje se centra en la revaloración de lo que se considera bajo, repulsivo, material (no en vano Tàpies escoge a menudo temas tradicionalmente considerados desagradables y fetichistas, como un ano defecando, un zapato abandonado, una axila, un pie y otros similares).
Asimismo, la obra de Antoni Tàpies ha sido siempre permeable a los acontecimientos políticos y sociales del momento. A finales de los años sesenta y principios de los setenta, su compromiso político contra la dictadura se intensifica, y las obras de este período tienen un marcado carácter de denuncia y protesta. Coincidiendo con la eclosión del arte povera en Europa y el posminimalismo en EEUU, Tàpies acentúa su trabajo con objetos, no mostrándolos tal como son, sino imprimiéndoles su sello e incorporándolos a su lenguaje. A principios de los ochenta, una vez restaurado el Estado de derecho en España, el interés de Tàpies por la tela como soporte adquiere una fuerza renovada. Durante esos años, realiza obras con goma-espuma o con la técnica del aerosol, utiliza barnices y crea objetos y esculturas de tierra chamoteada o de bronce, y se mantiene muy activo en el campo de la obra gráfica. Por otra parte, a finales de los ochenta, parece reforzarse el interés de Tàpies por la cultura oriental, una preocupación que ya se había ido gestando en los años de la posguerra y que se convierte cada vez más en una influencia filosófica fundamental en su obra, por su énfasis en lo material, por la identidad entre hombre y naturaleza y por la negación del dualismo de nuestra sociedad. Igualmente, Tàpies se siente atraído por una nueva generación de científicos, capaces de apoyar una visión del universo que entiende la materia como un todo, sometido al cambio y la formación constantes.
Las obras de los últimos años constituyen esencialmente una reflexión sobre el dolor -físico y espiritual-, entendido como parte integrante de la vida. Influido por el pensamiento budista, Tàpies considera que un mayor conocimiento del dolor permite dulcificar sus efectos, y de este modo, mejorar la calidad de vida. El paso del tiempo, que ha sido una constante en la obra de Tàpies, adquiere ahora nuevos matices, al vivirse como una experiencia personal que comporta un mejor autoconocimiento y una comprensión más clara del mundo que le rodea. Durante estos últimos años, Antoni Tàpies ha consolidado un lenguaje artístico que, por una parte, traduce plásticamente su concepción del arte, y por otra, unas preocupaciones filosóficas renovadas con el paso del tiempo. Su práctica artística sigue siendo permeable a la brutalidad del presente, a la vez que ofrece una forma que, pese a su ductilidad, permanece fiel a sus orígenes. En este sentido, las obras de los últimos años no sólo se inscriben en la contemporaneidad, sino que también son un registro del pasado del artista.
Paralelamente a la producción pictórica y objetual, Tàpies ha ido desarrollando desde 1947 una intensa actividad en el campo de la obra gráfica. En este sentido, vale la pena destacar que el artista ha realizado un gran número de carpetas y libros de bibliófilo en estrecha colaboración con poetas y escritores como Alberti, Bonnefoy, Du Bouchet, Brodsky, Brossa, Daive, Dupin, Foix, Frémon, Gimferrer, Guillén, Jabès, Mestres Quadreny, Mitscherlich, Paz, Saramago, Takiguchi, Ullán, Valente y Zambrano, entre otros.
Asimismo, Antoni Tàpies ha desarrollado una tarea de ensayista que ha dado lugar a una serie de publicaciones, algunas traducidas a distintos idiomas: La práctica del arte (1971), El arte contra la estética (1977), Memoria personal (1983), La realidad como arte. Por un arte moderno y progresista (1989), El arte y sus lugares (1999) y Valor del arte (2001).

-“Teresa” 1950.
Obra realista, realizada con perfectas medidas. Es un dibujo totalmente academicista. Su rostro dulce expresa ternura al espectador al que mira fijamente. Técnica: Lápiz.



“Imagen de Tierra” 1999:  En esta obra se repite la misma temática que con la anterior imagen. El rostro de una persona; pero en este caso sin saber el género.
Con unas simples líneas insinua las características y principales facciones del rostro.
Como es habitual en la obra de Tápies aparece la T, que es su firma.

-Con estas dos imágenes apreciamos claramente el gran avance hacia la abstracción que ha experimentado este artísta.


Antonio López: Artista atipico pero a la vez único en nuestros días.
Nació meses antes del inicio de la Guerra Civil. El mayor de cuatro hermanos, sus padres eran labradores acomodados del importante nucleo manchego que era Tomelloso. Su temprana vocación por el dibujo, así como la influencia de su tío, el pintor Antonio López Torres, conformaron su decisión de dedicarse a la pintura. En 1949 se trasladó a Madrid para preparar su ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, coincidiendo allí con diversos artistas, como Enrique Gran, Amalia Avia, y Lucio Muñoz, con los que conformó lo que se ha venido a llamar Escuela Madrileña. En la academia permaneció entre 1950 y 1955.
En 1955, y gracias a una beca, viajó a Italia, donde conoció de primera mano la pintura italiana del Renacimiento. Sufrió así una pequeña decepción al contemplar en vivo las obras maestras que sólo conocía por reproducciones, y que hasta ese momento veneraba. Comenzó a revalorizar la pintura clásica española, que tan bien conocía, gracias a las frecuentes visitas al Museo del Prado, especialmente Velázquez.
Tras terminar los estudios realizó sus primeras exposiciones individuales (1957, 1961) en Madrid, mientras trabaja tanto en esta ciudad como en la localidad que le vio nacer.
En 1961 se unió en matrimonio a la también pintora María Moreno, del que nacerían dos hijas: María en 1962 y Carmen en 1965. Desde este último año y hasta 1969 fue profesor encargado de la Cátedra de Preparatorio de Colorido en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.
En 1985 se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.
En enero de 1993 fue nombrado miembro de número de la madrileña Real Academia de San Fernando.
En 1992 el director de cine Víctor Erice filmó El sol del membrillo en el que se recoge el proceso creativo del artista mientras pinta un membrillero del patio de su casa
: "Una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades". Con estas palabras Antonio López resume su particular modo de acercamiento al objeto a pintar. Sus cuadros se desarrollan a lo largo varios años, décadas en ocasiones, con una plasmación lenta, meditada, destilando con cada pincelada la esencia del objeto o paisaje, hasta que el artista consigue plasmar la esencia del mismo en el lienzo. El pintor busca entre la realidad que le rodea aquellos aspectos cotidianos, que el recoge con un tratamiento pleno de detallismo, rozando lo fotográfico. Sus preferencias van desde las vistas de Madrid hasta los retratos de sus familiares, pasando por los objetos más cotidianos y cercanos.
A lo largo de la mayor parte de su carrera artística, Antonio López ha desarrollado una obra independiente, en medio de un panorama artístico estructurado en base al informalismo y la abstracción. Tampoco parece tarea fácil vincular la obra de López con las tendencias realistas europeas más recientes, o con el hiperrealismo americano.

"El Balcón" 1954. Pintado con 18 años, se trata de un sueño surrealista evidente en las grandes figuras de la parte superior de la composición.
Imagen real de su casa. En la composición une dos mundos, el primero objetivo, real. Y el segundo onírico, que corresponde a las dos escenas que se recogen en el cuadro: el bodegón del interior, y la casa habitada del exterior.
Esta obra posee un sentido de la composición y un tratamiento de la materia a la vez preciso y atrevidos.
Realizado con espátula, presente en la superposición de pigmentos mediante los planos, y la degradación de los matices, hacen una obra que plásticamente sea muy interesante su estudio.



“Madrid desde Vallecas” 2006. Realizado en la terraza del cuartel de Bomberos.
Inspirado por la espectacular vista de Madrid, inicia la obra en 1997. Consta de seis partes. Actualemte ocupa un panel en la Asamblea de Madrid. Un trabajo realmente impactamte debido a la perfecta difuminación de la pincelada puesto que no se nota y que el conjunto de la obra tiene gran veracidad.

-Si establecemos una comparación entre las obras de Tápies y A. López, observamos que han ido por caminos diferentes en cuanto el progreso de su obra. Ya que A. López empezó con una pintura más surrealista y Tápies con una obra realista.



Cristóbal Toral:
 Se lo considera uno de los grandes referentes del realismo mágico español del siglo XX. Es uno de los pocos pintores que ha entendido la vanguardia a su manera. Y por eso, además, es reconocido como uno de los artistas españoles más singulares y de mayor responsabilidad.
Nació en el año 1940 en Torre Alhaquime, Cádiz, España; pero su infancia y adolescencia la vivió en Antequera, Málaga. En esta ciudad inició, en 1958, sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios. Entre 1959 y 1961 permaneció en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla; luego ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, hasta 1964.
Desde 1967 se dedicó por completo a la pintura. Entre 1968 y 1969 se ganó la Beca Fundación Juan March para estudiar en España y más tarde en Nueva York. En esta última ciudad se acercó al Realismo y Nuevo Realismo.
A lo largo de su carrera realizó importantes exposiciones individuales en Madrid, Nueva York y París; en donde se hizo famoso por sus cuadros realistas. Por la calidad de su obra pictórica recibió un amplio reconocimiento: obtuvo un premio en las exposiciones nacionales de Bellas Artes de los años 1964 y 1965, y en la bienal de Fiorino de 1977.
Además recibió algunas distinciones, como: Hijo Predilecto y Medalla de Oro de la Ciudad de Antequera, Medalla de Oro de Andalucía y, entre otros, Académico de Honor de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría.
Su obra, que mezcla una figuración realista con imágenes oníricas, habla de viajes y trayectos, reales o imaginativos, porque según él “nunca como en el siglo que vivimos se ha viajado tanto y se ha visto tanto equipaje”. Además en toda su trayectoria el pintor se manifestó a través de diferentes actividades, como: óleos, dibujos, acuarelas y esculturas. En ellas trabajó sus temas predilectos, como el desnudo de la mujer, los bodegones y las maletas.
Entre sus obras se destacan: “Interior en Penumbra”, “Embalajes homenaje a Picasso”, “Manzanas en blanco”, “Manzanas en azul”, “La nueva inquilina”, “Muebles y maletas”, “La noche”, “Paisaje al atardecer”, “La llegada”, “Equipajes”, “Maletas”, “Paraguayas”, entre mucha otras.
El artista siempre se mostró reticente a tener que pintar al estilo internacional, tomando referentes de las grandes ciudades como Londres o París, porque el resultado de esto “es una pintura muy similar”.
Para él lo importante es que se refleje la personalidad del artista en su obra, y continúa, “nos preocupamos demasiado por imitar las tendencias que triunfan en el extranjero, en las grandes capitales del mundo, cuando lo interesante es inspirarse en la realidad que nos rodea, la vida, y todo este misterio”. Por esta razón él logró sobresalir y hacer una pintura que muy poco tiene que ver con otras obras pictóricas.
Por último, este gran artista cuenta todo su largo recorrido profesional y personal que lo llevó a ser quien es en una autobiografía titulada “La vida en una maleta” -publicada por la editorial Temas de Hoy-, con prólogo de Mario Vargas Llosa.


 
“La llegada” 1975.
Esta gran obra en la que observamos su principal característca de sus obras, la representación de maletas. De indiscutible realidad, y gran dominio de la técnica utilizada, tanto en la ejecución de las maletas como en la figura humana.


D´aprés La Familia de Carlos IV.
Satirización sin duda de esta magnific aobra ejecutada ya por Goya. Toral le dá un nuevo enfoque modernizando la obra, con objetos como gafas de sol, maletas, que nos indican que esta familia se va de viaje.
Esta Obra no carece del más minimo detalle.



Miquel Barceló:
Felanitx, Mallorca, 1957) Artista español que figura entre los más cotizados y unánimemente reconocidos del panorama actual. Dotado de una formidable fuerza creativa, su obra abarca desde inmensas telas y murales hasta esculturas de terracota y cerámica. Su pintura, incorpora numerosos referentes culturales, entre los que cabe destacar en una primera etapa el trasfondo mediterráneo, y a raíz de su estancia en Mali, iniciada en 1988, el paisaje y la forma de vida africanos; más recientemente ha introducido en su obra complejas e intelectualizadas reflexiones sobre el entorno privado del artista, como su taller o su biblioteca. Otro ámbito destacado de su actividad artística es la ilustración de libros, capítulo en el cual ha ilustrado obras de Dante, Paul Bowles y Enrique Juncosa, entre otros.
El temprano interés de Miquel Barceló por el arte procede de su madre, pintora en la tradición del paisaje mallorquín; su primer deslumbramiento lo experimentó cuando viajó a París en 1974 y descubrió la pintura de Paul Klee, Jean Dubuffet, y las obras del art brut en general, que tendrían sobre él un impacto duradero.
Ese mismo año comenzó a asistir a clases de dibujo y modelado en la Escuela de Artes Decorativas de Palma de Mallorca, y poco después ingresó en la Escuela de Bellas Artes Sant Jordi, de Barcelona, aunque apenas concurrió a clases durante los primeros meses; en cambio, fue decisiva su formación autodidacta: leía con voracidad todo tipo de obras y paulatinamente fue explorando los cuadros de Lucio Fontana, Mark Rothko, Jackson Pollock y Willem De Kooning, entre otros destacados artistas.
En 1976 participó en los happenings y las acciones de protesta del grupo Taller Llunàtic, y con ellos realizó su primera exposición en Barcelona, en la galería Mec-Mec, en 1977; al año siguiente expuso en Mallorca telas cubiertas de pintura a las que incorporaba elementos orgánicos. Más adelante experimentó con gruesas capas de pintura sobre lienzos que sometía a la intemperie, para provocar en ellos reacciones físicas y químicas espontáneas, como la oxidación o los cuarteamientos, que dejaban al descubierto las entrañas del cuadro. Nunca abandonaría la experimentación con materiales orgánicos y con formas extraídas de la naturaleza
Su participación en la Bienal de Sâo Paulo (1981) y en la Documenta de Kassel VII (1982) lo proyectaron a la escena artística internacional en plena juventud. Los principales museos y galerías del mundo comenzaron a reclamarlo y sus cuadros alcanzaron una elevadísima cotización, insólita en un artista de su edad. Con igual premura llegaron importantes galardones: en 1986 obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas, y en 2003 recibiría el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.
Barceló ha vivido largas temporadas en Malí, país africano cuya luz, como la del Mediterráneo, ha dejado profundas huellas en su pintura. En 1992 se casó en secreto en la localidad de Artá con Cecile, una holandesa especialista en literatura. Meses después, en agosto de ese año, fue padre por primera vez al dar a su mujer a luz en Mallorca a una niña que recibió el nombre de Marcela María Celia. El matrimonio reside en su casa-taller de Sa Devesa de Ferrutx (Mallorca). En el año 2002 realizó una memorable ilustración de La Divina Comedia, de Dante, y en 2007 inauguró un extraordinario retablo cerámico en la capilla del Santísimo de la catedral de Palma de Mallorca, que recrea el milagro de los panes y los peces.
En noviembre de 2008 se presentó al público la decoración de la cúpula de la Sala XX del Palacio de las Naciones Unidas de Ginebra, bautizada como "Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones". Esta obra, que cubre 1600 metros cuadrados y cuyo coste ascendió a 20 millones de euros, sólo puede ser apreciada por el espectador de forma fragmentaria, debido a su gran superficie; en ella, el artista dio forma a miles de estalactitas marinas que en su conjunto evocan un gran mar universal.
La pintura barroca, el art brut, el expresionismo abstracto norteamericano, el arte povera italiano, las obras de Joan Miró y Antoni Tàpies se cuentan entre las influencias que Barceló ha transfigurado en una formidable síntesis personal de índole neoexpresionista y de desbordante imaginación, de densa presencia matérica e inmensa riqueza plástica

“Peintre peignant le tableau” 1983.
Obra monumental con una técnica espesa y una pincelada amplia. La mezcla del color a sido ejecutada directamente en la obra. Y a jugado con los colores complementarios.
La figura no ha perdido sus proporciones y nos expresa un movimiento inigualable.
Esta obra podemos ver la influencia de Pollock con su técnica del art painting.


”Cristo Radice” 1998
Esta obra de mayor sintetización que la anterior. Insinua la silueta de un cristo en la cruz, que no tiene ninguna delineación. Aquí ya se puede ver la influencia africana, como por ejemplo en la mancha que se encuentra por detrás que puede recordarnos a la piel de un animal.


José Manuel Ciria:
 Manchester, 1960
Pintor, dibujante y grabador español. De formación autodidacta, su obra empieza a ganar popularidad en nuestro país a fines de los años ochenta. Su trabajo se mueve en una estimulante tensión entre la libertad, la gestualidad y el informalismo y la planificación, la geometría y el constructivismo , una tensión que el crítico Antonio García-Berrio ha definido como “la combinación de la geometría constante de la retícula con la informe variable de la mancha”. Su proceso creador parte de un impulso automático inicial al que sigue una fase de meditación e intervención correctora. Trabaja sobre soportes variados como lienzos, lonas de plástico e incluso lonas de camión usadas, aprovechando los accidentes y maculaturas que estas superficies sufren en el estudio. Además utiliza pigmentos mixtos –compuestos por aceite, agua, ácidos etc.- cuyos ingredientes interaccionan produciendo resultados azarosos e impredecibles que el artista utiliza como presupuesto con el que empezar a trabajar
Ciria también realiza incursiones en el campo de la teoría como el programa de investigación abstracta “Gesto y orden”, elaborado a principios de los 90 y el en el que lleva a cabo un análisis pormenorizado de los elementos constitutivos de la imagen plástica.
Premios y Menciones (Selección)
- 2002 Premio Nacional de Grabado Museo del Grabado Español Contemporáneo (MGEC), Marbella. (Primer Premio).
- 2001 Beca del Ministerio de Cultura y Ciencia de Israel. Proyecto para el Museo-Teatro Givatayim,Tel Aviv (Israel).
- VI Mostra Unión Fenosa, La Coruña (premio adquisición).
- II Bienal de Artes Plásticas Rafael Botí, Córdoba (premio adquisición).
- LXVI Salón de Otoño. Asociación Española de Pintores y Escultores, Madrid (premio extraordinario “Reina Sofía”).
- 1997 II Trienal Internacional de Arte Gráfico de El Cairo (primer premio jurado internacional).
- XXIV Certamen Nacional Caja de Madrid, Madrid (segundo premio). - V Certamen Nacional de Pintura Iberdrola-UEX, Cáceres (premio adquisición). - I Mostra Biennal d´Art d´Alcoi (premio adquisición). - V Bienal de El Cairo (primer premio medalla de oro jurado internacional)
Museos y Colecciones (Selección)
- Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), Madrid.
- Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM),Valencia.
- Albertina Museum,Viena (Austria).
- Museo Extremeño e Iberoamericano del Arte Contemporáneo (MEIAC), Badajoz.
- Museo Municipal de Arte Contemporáneo, Madrid.
- Museo-Teatro Givatayim,Tel Aviv (Israel).
- Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa, La Coruña.
- Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo.
- Museo del Grabado Español Contemporáneo, Marbella.
- Museo Municipal de Valdepeñas, Ciudad Real.
- Museo Fundación Gregorio Prieto,Valdepeñas, Ciudad Real.
- Museo Internacional de Arte Gráfico, El Cairo (Egipto).
- Patrimonio Nacional. Palacio Real, Madrid.
- Calcografía Nacional, Madrid.
- Chase Manhattan Bank, Nueva York (Estados Unidos).
- Colección AENA, Alicante.
- Colección Caja Madrid, Madrid.
- Colección Renfe, Madrid.
- Fundación BBVA, Madrid.
- Mustassaren Kulturitalolla,Vaasa (Finlandia).


“Casa colgantes” 1984.
Sin duda todas sus obras estan cargadas de una gran temática.
En esta temprana obra podemos observar el alto grado del manejo de la perspectiva a traves de la casa de fondo.
Las figuras del primer plano se trata de personajes que han sido despejados de cualquier carácter fisonómico y que haga conocernos el sexo de la persona representada al igual que en la obra de Tápies.


“Cabeza Borrada” 2005.
En esta obra ya empezamos a ver las principales características de las obras de este pintor que es la utilización de colores intensos y casi se repiten en todas sus obras; rojo, negro y blanco.
En esta obra se han realizado algunos rasgos caracteristicos, pero no los principales.


“Mascara Desocupada” 2008.
Está una de sus últimas obras podemos apreciar los rasgos más basicos mediante los ejes que marcan la nariz, boca y ojos.
Otra vez vemos los colores claves que tiene la paleta de este pintor. Con esta obra podemos apreciar el gran avance que ha habido desde el principio, debido a su gran poder de sintetización de la figura gracias a la plasticidad de la mancha pictórica.

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